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  Cuando se habla de tránsito lento estomacal salen a relucir alimentos con muy mala fama, como el arroz. Pero otros, que pasan inadvertidos, podrían ser los culpables de ese malestar.

  Hay quienes sufren de este mal de manera crónica y sienten que no tienen remedio. Otros se matan unos días y cambian toda su dinámica digestiva.

  El tránsito lento o la constipación es un problema frecuente, y se puede tratar mejorando la alimentación. Pero es muy probable que quienes lo padezcan estén acudiendo a comidas que –creen, o les recomiendan– podrían hacerlos sentir mejor. Sin embargo, se podrían estar equivocando.

Según la nutricionista Analía Moreiro, el consumo diario de agua es fundamental para mejorar la circulación de los alimentos en el sistema digestivo. “El consumo de agua es obligatorio, no se puede no consumir agua. Aunque se tomen jugos naturales, el agua no puede faltar”, dijo.

Entre las comidas que son salvavidas para evitar los efectos de la constipación están los alimentos integrales, ricos en salvado y muchas fibras. Las harinas y los cereales también se vuelven esenciales para combatir los síntomas del tránsito lento.

Otros alimentos indispensables son las verduras crudas, al igual que las frutas frescas. La nutricionista recomienda comer, incluso, las cáscaras de las frutas porque tienen nutrientes saludables. “Los cítricos a la mañana son una buena manera de estimular la digestión. Un jugo de naranja en ayunas es bárbaro siempre”, explicó Moreiro. Pero no todas las frutas son milagrosas. Moreiro recomienda evitar las manzanas en todas sus formas, como también el arroz. Otros enemigos del sistema digestivo son las gelatinas, el té y los alimentos con mucha fibra.

“Básicamente hay que evitar todos los alimentos considerados astringentes para el aparato digestivo”, explicó la nutricionista.