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A la hora de preparar la maleta para poner rumbo a esas ansiadas vacaciones, tan importante es elegir la ropa adecuada y tener la documentación en orden como llevar un completo botiquín de primeros auxilios por lo que pueda pasar. Para ello, es muy importante tener en cuenta el lugar al que nos dirigimos, el clima y el tiempo que pasaremos allí; ya que no será lo mismo si viajamos solos o con niños, o si nos vamos de safari por África en lugar de una escapada relax a la playa.

Además, tal y como nos recuerdan los expertos, debemos considerar algunas de las principales eventualidades con las que se encuentra el viajero en vacaciones.

Picaduras de mosquito, avispas y abejas

Las picaduras de insectos, especialmente de mosquitos, son una de las principales molestias a la que se enfrentan los viajeros. “Lo más habitual es que todo se quede en un simple habón que podemos tratar con una crema de corticoides tópicos, pero no debemos olvidar que los mosquitos son también los transmisores de diversas enfermedades infecciosas, por lo que lo más importante es prevenir sus picaduras. Para ello, se recomienda usar un repelente con un 20% de DEET, además de adoptar unas medidas básicas como evitar zonas verdes y húmedas, no salir al exterior en las horas más calurosas del día y utilizar ropa para cubrir las zonas más expuestas”, explica Sonia Cibrián, médico de familia y colaboradora de mediQuo, un chat médico que nos ayuda a resolver dudas básicas sobre salud.

Sin embargo, debes tener en cuenta que ninguna loción tópica es eficaz contra los insectos con aguijón (abejas y avispas); por lo que, a raíz de los fallecimientos en Galicia por picadura de la Vespa velutina (avispa asiática), la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) aconseja que si viajamos a zonas rurales o de gran naturaleza: evitemos comer al aire libre (sobre todo frutas), no acercarnos a frutales, flores, nidos de avispas, colmenas.., sacudir la ropa antes de vestirnos, no usar perfumes ya que atraen a los insectos, vestir con ropa de colores discretos y, por último, tener siempre a mano medicación de emergencia. En cualquier caso, los portavoces de SEAIC envían un mensaje de tranquilidad ya que, según apuntan, “en la mayoría de los casos, la picadura de himenópteros no produce una reacción alérgica grave que desemboque en una crisis anafiláctica (enrojecimiento y picor en zonas distintas a la picadura, ahogo, mareos, visión borrosa…) y, por tanto, ponga en peligro la vida de las personas. Las estadísticas apuntan a que sólo un 3% de los españoles sufre reacciones alérgicas generalizadas frente a venenos de avispas y abejas”.

Por tanto, si experimentamos una reacción inflamatoria/alérgica leve a una picadura, ya sea de mosquito o heminópteros (abejas y avispas), “la primera medida, y muy útil, es hielo local lo antes posible en la zona afectada. Además de la crema de corticoides, tomar un antihistamínico nos ayudará a controlar los síntomas (no se recomiendan los antihistamínicos tópicos). En casos de mayor gravedad, deberemos acudir de manera inmediata al médico, el cual puede prescribirnos corticoides sistémicos (inyectados u orales)”, apunta Cibrián.

De hecho, aquellas personas diagnosticadas como alérgicas a himenópteros, y que ha presentado previamente reacciones anafilácticas, deben tener en su poder adrenalina y estar adecuadamente instruidas en su autoadministración. Si es la primera vez que sufrimos la reacción alérgica de este tipo, tras la visita al médico en el momento de sufir la picadura, se recomienda someterse a una valoración alergológica para determinar el tratamiento más adecuado.

La diarrea del viajero

Se calcula que 4 de cada 10 viajeros sufrirán este trastorno durante sus vacaciones. Los factores que más influyen son el estilo de viaje (los mochileros tienen más riesgo de contraer diarreas), el país de destino (países exóticos y aquellos de rentas más bajas) y la duración de la estancia (es más habitual que aparezca durante la primera quincena). Los principales focos de contaminación son el agua y la comida, por lo deberemos tomar algunas precauciones que nos recuerda la doctora Cibrián:

  • Evitar comprar bebidas o alimentos en vendedores ambulantes o en lugares que a simple vista nos parezcan antihigiénicos.
  • Evitar el consumo de carne cruda o poco cocida, o de mariscos. También desechar cualquier alimento del que desconozcamos su procedencia o haya podido ser manipulado en condiciones poco higiénicas.
  • Evitar el agua no embotellada (también los cubitos de hielo).

A pesar de ello, ante los primeros síntomas (náuseas, vómitos, diarreas con dolor abdominal, malestar general…), las recomendaciones son:

  • Sueros orales de rehidratación. Es lo básico en caso de diarrea para asegurar la correcta hidratación y evitar mayores complicaciones. Siempre han de ir acompañados de una dieta blanda o incluso dieta absoluta durante las primeras horas.
  • Antibióticos. Pueden ser necesarios cuando las diarreas no mejoran a pesar de dieta y rehidratación en 2-3 días, o si aparece fiebre o hay sospecha de infección bacteriana. Siempre han de ser pautados por un médico.
  • No se recomiendan medicamentos que afecten la motilidad intestinal, como la loperamida, por riesgo de efectos secundarios y complicaciones.

No olvides que, si viajamos a un país exótico, deberemos extremar las precauciones con otras medidas, como consultar las vacunas necesarias dirigiéndonos a un Centro de Vacunación Internacional.

Mareos

Es habitual que muchas personas presenten estos síntomas nada más subirse a un medio de transporte. El dolor de cabeza, las náuseas, el aturdimiento… suelen ser muy molestos y desagradables, y pueden convertir el trayecto en una tortura. Para evitarlo conviene seguir unas normas básicas comodescansar bien la noche antes de salir de viaje, no leer ni dirigir la mirada hacia abajo dentro del vehículo, no abrigarse demasiado y evitar los excesos de comida durante el viaje. Y si somos propensos al mareo, si consultamos con el médico antes del viaje puede recomendarnos alguna medicación que nos evitará pasar por este mal trago.

Quemaduras solares

La exposición prolongada al sol con poca protección hace que sea muy habitual sufrir quemaduras solares y, peor aún, puede ser la antesala de sufrir melanoma u otros tipos de cáncer cutáneos. Para evitarlo es imprescindible utilizar un protector solar acorde a nuestro fototipo de piel, que sea eficaz frente a los rayos UVA y UVB, y renovarlo cada dos horas o tras cada baño en cantidades generosas.

Además, la Fundación Piel Sana de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV)apunta otras medidas preventivas como utilizar protectores físicos (gorras, sombreros, gafas de sol, ropa con protector solar…), no exponerse en las horas centrales del día, mantenernos bien hidratados, y protegernos bajo la sombra siempre que podamos.

Por supuesto, se hace imprescindible añadir material para curas: un termómetro, unas tijeras, desinfectante yodado, agua oxigenada, esparadrapo y gasas estériles. Ayudará a solucionar cualquier herida menor.

Fuente: Hola
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