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El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, dijo ayer a los independentistas catalanes que no habrá mediación posible en su aspiración secesionista en un marco de desobediencia, aunque dejó la puerta abierta para dialogar la forma de mejorar el marco de convivencia “entre todos”.

Rajoy compareció en el Congreso para dar su punto de vista sobre la situación en la región de Cataluña horas después de enviar un requerimiento oficial al presidente de esa comunidad autónoma, Carles Puigdemont, para que aclare, con el lunes (16 de octubre) como límite, si ayer declaró la independencia en su Parlamento.

En caso de que la respuesta sea positiva, da un segundo plazo, hasta el jueves 19, para que rectifique y vuelva a la legalidad, ya que en caso contrario llevará a la práctica el artículo 155 de la Constitución, que otorga al Gobierno español la facultad de asumir directamente funciones desempeñadas por las autoridades autonómicas.

El líder independentista catalán aseveró que su gobierno regional está dispuesto a mantener conversaciones sobre la independencia con Madrid sin condiciones previas, con lo que asevera lo que ha dicho reiteradamente en referencia a que el derecho de autodeterminación debía estar sobre la mesa en cualquier negociación.

Las palabras de Rajoy fueron respaldadas por el partido Psoe y Ciudadanos.

En rechazo frontal a la posición del Presidente español se manifestaron los diputados de las formaciones independentistas catalanas ERC y PDeCAT, así como Podemos, quienes le reprocharon su “empeño” por mantener la unidad de España a toda costa.