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Si eres una amante de los gatos, te encantará conocer todos los beneficios que te aporta vivir con uno de ellos. Y si eres más bien del equipo perruno, seguro que sabes reconocer las virtudes felinas y apreciarlas como se merecen.

Protegen tu corazón

Y está comprobado. Según un estudio realizado en Minessota en 2008, las personas que conviven con gatos tienen un riesgo menor de padecer un ataque al corazón. En concreto, según este estudio, un 30% menos de probabilidades. En estudios posteriores han llegado a conclusiones similares, así que, tenemos que reconocer que este es un gran motivo, por sí solo, para tener un gato como mascota.

Necesitan pocos cuidados

Si tu gato cumple su calendario de vacunas y no le falta agua ni comida, va a demandarte pocos cuidados. Comparándolos con los perros, los gatos son más independientes y no intentarán llamar tu atención a todas horas. Tampoco necesitan bañarse tan a menudo, ni salir a pasear tres veces al día, aunque no debes descuidar la limpieza de su arenero porque es muy importante para ellos.

Oírles ronronear te relaja

Según un estudio publicado en la Scientifc American, el ronroneo de un gato produce una vibración que disminuye la presión arterial de su dueño y le ayuda a reducir el estrés. También afirman que esta vibración beneficia a los músculos y tendones, además de ayudar a curar pequeñas infecciones. Desde luego, nuestra salud sale muy beneficiada si tenemos cerca un gato ronroneador.

Son muy graciosos

Y nos hacen reír, aunque no sea su intención. Tanto si tienes felino en casa como si no, es probable que más de una vez te hayas quedado viendo videos de gatos en internet sin poder contener la risa. Si tienes un gato en casa, tienes asegurado disfrutar de sus monerías en directo casi a diario. Por si esto no fuera suficiente, la risa ayuda a reducir nuestros niveles de cortisol de manera considerable. Y si además viene provocada por un lindo gatito, ¿qué más se puede pedir?

Ayudan a combatir la depresión

Para empezar, los gatos son una compañía excelente para aquellas personas que necesitan una distracción ya que luchan contra una depresión. Además de que ayudan a mantener unas rutInas mínimas, aunque solo sea por tener que darles de comer y limpiarles el arenero. Por otro lado, el carácter de los gatos es especialmente tranquilo, y esto puede convertirle en un elemento relajante para su dueño.

Se adaptan a todo y aprenden con rapidez

Mientras que los perros necesitan espacios que se adapten a sus necesidades, especialmente algunas razas, lo gatos pueden vivir en cualquier hogar sin importarles el tamaño del mismo, ni las personas que lo habiten. Además, como aprenden muy rápido, enseguida sabrán dónde está su comida, su arenero, dónde pueden rascarse…

Nos enseñan el poder de una buena estrategia

Los gatos, lejos de ser impulsivos, saben tomarse su tiempo para tomar algunas decisiones. Claramente son observadores, y piensan y valoran si el juego o entretenimiento que les ofreces merece su atención. En esto también se distinguen de los perros, mucho más impulsivos y siempre disponibles para jugar a recoger la pelota.

Fuente: Hola Bienestar
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