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La cifra de víctimas del fuerte terremoto de 7,3 grados en la escala de Richter que asoló anoche la provincia de Kermanshah, en el oeste de Irán, aumentó a 540 muertos y unos 8000 heridos, informó la televisión estatal.

Las autoridades iraníes han movilizado a todos los cuerpos de seguridad para acelerar las tareas de rescate y de retirada de escombros en las poblaciones de Kermanshah más afectadas por el seísmo.

Según las autoridades, más de 30.000 casas quedaron dañadas y al menos dos aldeas resultaron completamente destruidas.

Las operaciones de búsqueda se desarrollan a contrarreloj para intentar salvar a posibles supervivientes y en ellas participan el Ejército, los Guardianes de la Revolución, la fuerza de Voluntarios Islámicos y la Media Luna Roja de Irán, según informó RT.

Tras el sismo, el USGS se emitió una alerta “naranja” por posibles “muertes relacionadas con temblores y pérdidas económicas“. Las provincias iraníes de la zona noroccidental, occidental y central del país se han visto afectadas

El vicepresidente de la Organización de Gestión de Crisis de Irán, Behnam Saidi, explicó a la televisión estatal que se han enviado 19 helicópteros y tres aviones a las zonas afectadas para el traslado de los heridos.

Sobre el terreno están desplegadas también unas 140 ambulancias y miles de efectivos de los servicios de emergencia y otras organizaciones gubernamentales.