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La Dolce Vita se reedita, y regresa a Altamira, al mismo lugar de la avenida San Juan Bosco, donde dejó rememoranzas de sus sabores. Esta vez llega por iniciativa de René Sabino, empresario venezolano que guía, desde hace diez años, el restaurante Salpuente, en Aveiro, Portugal.

El diseño ecléctico remonta a La Dolce Vita de Marcello Mastroianni, con iconos cinematográficos. Además, una galería de muestras itinerantes  le aporta color y luz al local.

De la antigua Dolce Vita, Sabino rescató un icono vivo, el señor Vito Galucci, quien recibía (y ahora recibe) a los comensales y se ocupaba que todo funcionara correctamente en sala.

La comida, obviamente italiana, pone acento en los sabores del Norte y del Centro, con pasta hecha en el restaurante e insumos importados.

“La mayoría de los italianos que llegó a Venezuela proviene del Sur, y así suele ser la propuesta de los restaurantes en Venezuela. Nosotros presentamos platos del Norte, como el tartar de tomate con yogurt griego y topping de huevo trufado a baja temperatura, o del Centro, como el risotto verde, pintado con clorofila, con emulsión de gorgonzola, azafrán y mariscos”, refiere Sabino.

Junto al tartar de tomate, otra de las entradas que destacan son el carpaccio di manzo (de carne) hecho con emulsión de queso parmesano, champiñones  y tejas de rellano; las croquetas de papa piemontesas, que son papas empanizadas rellenas de mozzarella y los pomodoros confitados, servidos con lechuga, prociutto, bocconcini, higos y aderezado con balsámico, aceite de oliva y frutos secos.

La lasagna verde -un sabor del Norte- resalta por original en la carta de principales. Está hecha de láminas de pasta, leche de avena, chocolate oscuro, nueces y manzana verde.

La pasta rellena es otra de  las apuestas fuertes del restaurante. Tiene varios tipos. Están, por ejemplo, los tortellini Paparazzo, rellenos de osobuco -que se cuece a presión pero a , con emulsión de leche de cabra  en su propia salsa; los raviolis di vitelo, o ternera, en fondo de carne trufada; o los agnolotti di zucca, con centro de mantequilla de salvia y auyama. Los veganos cuentan con opciones como los fideos de calabacín con verduras mixtas y escarchas de sésamo.

En risottos, además del verde, se pueden probar el hecho con camarones y azafrán o el rosso, con barbabietola en emulsión de leche de cabra.

Los postres merecen un destacado. El mousse de chocolate y café y el tiramisú de limoncello -que se le agrega al sabayón- son bien recibidos pero probablemente la estrella sea la panacota de frutos rojos, que se ha convertido en el dulce más solicitado de este restaurante en los dos meses que lleva funcionando.

Salpoente en Aveiro

René Sabino cuenta con una experiencia de diez años como restaurador, con su local Salpoente, ubicado en un antiguo almacén de sal, que es patrimonio cultural de Aveiro. Ha sido reconocido varias veces. Ya acumula cuatro tenedores en la  guía Michelin 2017; ha recibido la certificación Elección del Consumidor y ha sido nombrado séptimo mejor restaurante de Portugal según Traveller’s Choice TripAdvisor y Restaurante del Año según LTG Luxury Travel Guide.

Quizás lo más resaltante es que Salpoente logró posicionarse con una propuesta culinaria basada en algo tradicional, el bacalao, presentada con técnicas de alta cocina y emplatados que parecen pinceladas artísticas. “Los portugueses, ciertamente, consumen mucho bacalao pero siempre de la misma manera, por lo que Salpoente llamó la atención”, explicó.

Sabino hizo dupla con el chef  Duarte Eira, quien fue ganador de la séptima edición del concurso Revuelta del Bacalao y realizó estudios intensivos sobre el pez en Noruega. Salpoente ha sido visitado por personajes internacionalmente conocidos como Lenny Kravitz y Madonna, quien fue el mes pasado.  @sobreelmantel