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Puede que tengas ciertos hábitos que estén contribuyendo a que subas de peso sin que te des cuenta.

Saltarse el desayuno es el primer error: El desayuno es la comida principal del día y no debe sustituirse por un simple café con galletas. Debe contener fuentes de hidratos de carbono, fibra y aminoácidos. Su total de calorías corresponde al 25 % de las necesidades diarias del cuerpo.

Desayunar tarde: El cuerpo requiere fuentes de energía para mantener un óptimo funcionamiento de sus órganos principales y, aunque tiene algunas reservas, muchas suelen reducir durante el periodo de descanso.Por otro lado, cuando el estómago se siente vacío, aumenta la segregación de jugos ácidos y produce una respuesta inflamatoria.

Comer snacks industriales: Procura evitar los empaquetados y opta por alternativas orgánicas como las frutas, los trozos de vegetales o el yogur natural. También es válido comer un puñado de frutos secos o un batido casero, sin añadidos de crema o helado.

Dormir demasiado: Si bien tampoco es correcto dormir menos de 7 horas, quedarse por mucho tiempo en la cama podría ser la razón por la que el cuerpo tiene dificultades para eliminar la grasa.

Hidratarse poco: la hidratación matutina es una de las prácticas esenciales para promover un óptimo trabajo del metabolismo. Ingerir poca agua, o incluso no ingerirla, ralentiza los procesos del cuerpo que se encargan de eliminar toxinas y quemar grasa.