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El verano es sinónimo de vacaciones y calor, aunque la exposición prolongada al sol puede derivar en cáncer.

En el verano, países de América Latina como México son golpeados por el calor e índices de radiación ultravioleta de los más altos del planeta.

La emisión del sol incluye luz, calor y radiación UV formada por radiaciones electromagnéticas con un rango de longitud de onda de 100 a 400 nanómetros.

La atmósfera absorbe gran parte de la radiación UV, sin embargo, la fracción que alcanza la superficie puede provocar algún daño sin la protección adecuada.

La exposición intensa al sol puede causar desde quemaduras severas en la piel, como resequedad, enrojecimiento y manchas, hasta cáncer.

De hecho, alrededor del 80% de los melanomas (cánceres en la piel) son causados por la exposición prolongada a la radiación UV.

También afecta la vista y provoca daños irreversibles a la salud de los ojos, como astigmatismo, cataratas y degeneración macular.

La página de las autoridades encargadas de monitorear la calidad del aire recomiendan lo siguiente:

– Utilizar protección extra contra la radiación solar UV para todo tipo de piel
– Evitar salir durante las horas centrales del día
– Permanecer en la sombra
– Usar ropa de colores claros y camisas de manga larga
– Aplicar protector solar SPF 15+ cada dos horas
– Usar sombrero de ala ancha y sombrilla
– Gafas de sol
– Evitar exponerse al sol por más de 12 minutos

Fuente: Lifestyle.americaeconomia

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