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En Chile existen al menos cuatro seguros que cualquier empresa ligada al rubro de la construcción debiese tener, sin importar su tamaño o la cantidad de proyectos en su cartera, afirma Hugo Andrade, gerente de Propiedad y Responsabilidad Civil de Chubb.

Uno de ellos es el llamado seguro Todo Riesgo Construcción y Montaje (TRC), que protege ante contingencias que ocurran durante la obra; por ejemplo, situaciones climáticas como inundaciones en los inviernos o incendios a causa de los secos e intensos veranos.

“Cubre toda la construcción desde el punto de vista del daño físico que puede ocasionarse durante su ejecución y que no esté excluido explícitamente en las cláusulas del contrato. Opera desde que se pone la primera piedra hasta que se entrega al mandante la obra”, explica el ejecutivo de Chubb.

“Es un seguro complejo porque parte asegurando muy pocos activos. A diferencia de un seguro de incendios, donde se puede asegurar una casa, un edificio o una empresa con un monto asegurado que en general se mantiene con poca variación durante el período, en el caso del TRC se trata de un riesgo progresivo” agrega.

El seguro incluye el trabajo de la maquinaria, las horas hombre, los gastos fijos de la obra y todos los costos directos y algunos indirectos que son asociados puntualmente con la obra, como materiales o equipos si son parte del contrato o si no están excluidos de la póliza. Por su naturaleza, cubre desde fallas en la maquinaria y procesos, hasta incendios y contingencias provocadas por la naturaleza.

Por otra parte, señala, el seguro de Responsabilidad Civil protege al promotor o al contratista frente a las reclamaciones de terceras personas que puedan sufrir daños materiales o daños personales derivados de la obra en construcción; por ejemplo, vecinos colindantes al proyecto, transeúntes o los propios trabajadores de la obra.

“Tanto los gastos legales como las indemnizaciones correspondientes están cubiertos por esta póliza”, dice Hugo Andrade.

Existe además un producto asociado a este seguro que opera para dar protección no solo a terceros. “La cobertura OCIP (Owner Controlled Insurance Program). Este tipo de pólizas pueden cubrir a todos los contratistas y subcontratistas del asegurado principal. Esto otorga una enorme tranquilidad al contratista principal, al saber que todas las empresas que operan en su proyecto cuentan con una cobertura a terceros homogénea”, explica el gerente de Riesgos Generales de Chubb en Chile.

A su vez, el Seguro de Garantía es similar a la boleta que emiten los bancos para garantizar el cumplimiento de los contratos. Ambos garantizan que se cumpla, en tiempo y forma, la obligación de lo estipulado en un contrato, sea este entre privados o entre un privado y el sector público.

Para las empresas del rubro de la construcción resulta más conveniente contratar la garantía con un seguro, permitiéndole tener líneas de endeudamiento disponibles para mayor capital de trabajo. “Esa es una gran ventaja”, dice Andrade. “Básicamente, le permite al contratista hacer más obras”.

Errores y Omisiones

A su vez, un error en la práctica profesional de la ingeniería o arquitectura, que se revele durante o con posterioridad al término de la obra, puede significar un gran problema para la empresa responsable, poniendo en jaque su imagen, patrimonio y eventualmente la posibilidad de seguir operando.

La cobertura de Errores y Omisiones protege a la empresa ante una situación de este tipo. Además de los gastos de defensa ante una eventual acción legal, el seguro cubre lo que se denomina “daño emergente”, esto es, los efectos provocados a terceros por las consecuencias directas de un error u omisión sin intención de generar perjuicio. En este escenario, la existencia de este seguro permite a las empresas aseguradas y sus equipos acceder a mecanismos de protección.

Fuente: Economía y Negocios
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